Mis sueños han cambiado completamente y no tengo por qué seguir atada a los sueños de mi niñez, de mi ayer. Ya no tengo que esperar por un príncipe azul, un hada mágica o un milagro divino que no sucederá mientras sueño, mientras suspiro. Ahora debo aferrarme a mis metas, a lo real, a lo que tengo y lo que es posible tener, a fin de cuentas no se es un perdedor cuando se apuesta a lo seguro.
Aunque no sepa de qué forma voy a tomar las cosas nuevas, empezaré por tocarlas, sentirlas y entenderlas. Sé que Dios está conmigo y que nunca deja ir mi mano, así que, sin miedo a caer, me soltaré.
1 comentario:
cada una de esas palabras, las entiendo, las vivo... me definen
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