viernes, 18 de diciembre de 2009

Navidad, Navidad...

¿BLANCA navidad? Se nos vuelve a olvidar que estamos en un pais que no cae nieve. Esas bolas blancas que hay en nuestras casas son MARSHMALLOWS.
Las noches de alegría y felicidad, con esos tumba gobiernos que tiran los angelitos de nuestros barrios, que le aceleran el corazón a uno hasta que lo sentimos en la garganta. Sin embargo, eso incomodó bastante al burrito sabanero que, por enésima vez, anda pa' Belén con un chamaquito que nadie conoce y que está falto de cultura general. Pero eso no es lo más importante: con su drama de cada año, que dice que no viene y, al final, en diciembre siempre viene... y la gente no deja de sorprenderse: LLEGÓ JUANITA! ESO SÍ QUE ES UNA NOVEDAD!
Eso no importa mucho porque, a pesar de todo, es una noche de paz, noche de amor, solo hay un pleito de borrachos en el colmadón que tiene una bachata de Anthony Santos a TO lo que da y los muchachos que llegaron heridos por balas perdidas solo le agregan un poquito de sazón. En la casa de Juana no cenaron porque Ramón le dio una "agoipiá" que la mantuvo en cama el día entero; cosas del amor.
Allá dentro hay un bulto tapao que, si es que todavía tiene algo, debe estar bien podrido porque hace MUCHO que eso ta ahí y si los ladrones de aquí no se han llevao eso es porque algo malo tiene.
Ahí vienen los bullosos de la montaña con el reguero de flores de cada año, nomas trayéndole regueros a uno, como si no fuera suficiente con el que dejan las canastas políticas. Bueno, no todos, aquel grupito trajo un lechoncito y ron "bueno"; le van a dejar un toyo, pero usted va a quedar jarto y borracho... muy conveniente.
Déjame irme a dormir, antes que llegue el desubicao con su tamborcito y el ropo-pon-po, to los años sale pa Belén y pasa por aquí... pobre muchacho, ¿habrá llegado alguna vez?

martes, 1 de diciembre de 2009

Escudo de Cristal

ella aún no terminaba de reparar los daños que el dejó
él se preguntaba, arrepentido, si había hecho lo correcto

ella se dio por vencida cuando vio en su corazón
él lloraba y [la] extrañaba mientras caía, rendido, al suelo

ella camino hacia la ventana e intento llorar un poco
él encontró las fuerzas para llegar a la cama

ella tropezó con mil cartas que había escrito para él
él recordó las cartas que aun no había leído

ella destrozo los recuerdos, los volvió puras cenizas
él pintó [su] ultima sonrisa en la pared de su alcoba

ella sabía que lo superaría en algún momento
él no quería que el tiempo lo apremiara

ella escuchó el teléfono y activó el buzón de voz
él sentía que, de algún modo, su plan había sido perfecto

ella escuchó espantada lo que decía un mensaje
él supo, por instinto, que algo no salió bien

ella corrió a buscarlo con ganas de ser [su] aliento
él decidió, nervioso, tomar un atajo a su destino.