Esperé una eternidad a que volvieras por mi. Justo en el momento en que di la vuelta, decidiendo que ya había sido tiempo suficiente y que debía seguir con mi vida, escuché tu voz gritando mi nombre.
Estuve aquí todo el tiempo, mirándote caer confiadamente por un gran abismo, segura de que no te harías tanto daño como para olvidarte de lo que había antes de eso y que me recordarías, volverías a mi y estaríamos juntos para siempre, como un final de cuento. Al fin caíste, reconoces que lo hiciste y me haces sufrir mientras veo que el daño fue mas grande de lo que yo pensaba. Si debía o no dejarte caer, ahora ya no es un problema. Siento mucho no ser la persona ideal, la fortaleza que necesitabas, el buen consejo, o simplemente una amiga. Supongo que soy tan egoísta como tu, y en el momento de protegerte solo vi que cuando TU debiste protegerme a mi no lo hiciste.
Mis ultimas palabras: sigue tu camino, yo no daré vuelta para esperarte. Tu tiempo se acabó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario